De amores del Bienestar y primos incómodos que ya piensan en 2030
De amores del Bienestar y primos incómodos que ya piensan en 2030
Por Ismael Bermejo
En el Confesionario se escucharon varios temas esta semana y, curiosamente, todos terminan conectando con Morena.
Uno de los casos que más ruido generó —y que incluso brincó al escenario nacional— fue el protagonizado por dos funcionarios de la Secretaría del Bienestar en Puebla: Edgar Chumacero Hernández y Natalia Suárez del Real Gómez.
Porque sí, las relaciones personales dentro de una dependencia no son delito. El problema comienza cuando aparece un posible conflicto de interés… y peor aún cuando el asunto termina convertido en un escándalo político y mediático.
Edgar Chumacero ocupa la Coordinación General de Delegaciones del Bienestar, mientras que Natalia Suárez es delegada de la microrregión 14.
La historia, que ya parece capítulo de telenovela, terminó golpeando políticamente a ambos perfiles y, de paso, al propio gobierno y a Morena.
Sin embargo, dentro del ruido mediático pareciera que solo una parte carga con el costo político, mientras el coordinador intenta bajar la presión pidiendo respeto a su vida privada y tomando distancia pública del escándalo.
La pregunta sigue flotando:
¿Hasta dónde llegará un tema que ya se volvió tendencia nacional y que inevitablemente termina impactando la imagen del movimiento?
El primo incómodo no se baja del 2030
Y hablando de Morena…
Quien volvió a aparecer en escena fue el senador Ignacio Mier Velazco, también conocido en el Confesionario como “el primo incómodo”.
Su visita a Puebla dejó claro algo: su nombre sigue generando polémica más que consenso.
Durante un encuentro en la Escuela Libre de Derecho, estudiantes y medios lo cuestionaron sobre distintos temas, entre ellos su relación política con personajes como Rubén Rocha Moya, exgobernador de Sinaloa señalado en investigaciones en Estados Unidos.
También le preguntaron por Natalia Suárez, “la güera de Morena”, a quien el senador prácticamente desconoció públicamente, negando cercanía política o recomendación alguna.
Pero el momento más llamativo llegó cuando volvió a dejar abierta la puerta rumbo al 2030.
Según dijo, la reforma contra el nepotismo no le impediría competir nuevamente por la gubernatura de Puebla.
Y ahí es donde muchos dentro y fuera de Morena siguen preguntándose lo mismo:
¿De verdad alguien le sigue viendo viabilidad política real?
Porque mientras el senador insiste en mantenerse en la conversación sucesoria, en Puebla todavía hay quienes recuerdan que su proyecto nunca terminó de conectar con buena parte del electorado.
Y en política, cuando una candidatura necesita más explicación que respaldo… normalmente el problema no está en los estatutos.
