8 de octubre de 2026

De los poemas prohibidos a la revolución: la fascinante historia de las lesbianas

De los poemas prohibidos a la revolución: la fascinante historia de las lesbianas

Imagen Especial// El amor oculto durante siglos: El origen de las Lesbianas

El amor entre mujeres o las lesbianas, no nacieron con las redes sociales ni es una “moda” de los últimos años. Ha existido durante siglos, aunque muchas veces la historia decidió esconderlo.

El 8 de octubre se conmemora el Día Internacional de las Lesbianas, una fecha que va mucho más allá de celebrar la diversidad.

Podríamos mirar hacia atrás y preguntarnos cuántas historias de mujeres que amaron a otras mujeres fueron borradas, censuradas o simplemente cambiaron de nombre (o apariencia) para poder sobrevivir.

Y es que durante siglos, los relatos oficiales encontraron distintas formas de ocultar estas relaciones. Una pareja podía convertirse en “amigas íntimas”, “compañeras inseparables” o simplemente dos mujeres que habían decidido vivir juntas.

Sus cartas podían ser interpretadas como una amistad profunda. Sus poemas, como simples ejercicios literarios. Sus diarios, como secretos que nadie debía conocer.

Pero debajo de esas palabras existían historias de amor, deseo, complicidad y también resistencia.

La historia de las lesbianas no es una línea que comienza con los movimientos de liberación del siglo XX. Es mucho más antigua.

LESBIANISMO EN LA ANTIGUA ROMA
Lesbianas en la Antigua Roma//Foto del archivo de googlr

Safo y la isla que dio nombre a una identidad

Para encontrar uno de los primeros grandes referentes documentados del amor entre mujeres en Occidente tenemos que viajar hasta la antigua Grecia, específicamente a la isla de Lesbos, hace más de dos mil 600 años.

Ahí vivió Safo, poeta nacida alrededor del siglo VII antes de nuestra era y una de las figuras más importantes de la literatura de la Antigüedad.

SAFO
Safo de Lesbos, la lesbiana “más antigua de la historia”

De su vida se conocen pocos detalles y buena parte de su obra se perdió con el paso del tiempo. Sin embargo, los fragmentos que sobrevivieron dejaron algo muy claro: sus poemas hablaban de mujeres, del deseo y de la intensidad de estar enamorada.

Su poesía era íntima, pero también revolucionaria para una época en la que las voces femeninas tenían pocas posibilidades de permanecer en la historia.

De Safo surgió el término “sáfico”, utilizado actualmente para hablar de la atracción o el amor entre mujeres. Y de la isla donde vivió nació la palabra “lesbiana”.

Safo consiguió algo que siglos de censura no pudieron borrar: dejar constancia de que una mujer podía escribir sobre el deseo que sentía por otra mujer.

Anne Lister y una vida que no quiso esconder

Anne Lister
Anne Lister pionera feminista que escribió en sus diarios sus relaciones con otras mujeres

Más de dos mil años después, otra mujer decidió desafiar las reglas de su época.

Anne Lister nació en 1791 en Yorkshire, Inglaterra, y vivió una vida que difícilmente encajaba con lo que la sociedad esperaba de una mujer del siglo XIX.

Era terrateniente, administraba sus propiedades, tenía intereses empresariales y rechazaba muchas de las convenciones sociales que limitaban a las mujeres.

Pero uno de los aspectos más sorprendentes de su historia estaba escondido en sus diarios.

Lister escribió durante años y dejó alrededor de cinco millones de palabras. Una parte importante de sus anotaciones estaba escrita mediante un código que combinaba letras y símbolos para ocultar aspectos de su vida que consideraba demasiado íntimos.

Ahí registró sus relaciones con otras mujeres, sus sentimientos y encuentros sexuales.

En 1834, Lister y Ann Walker, una heredera de Yorkshire, intercambiaron anillos y participaron juntas en una ceremonia religiosa en la iglesia de Holy Trinity, en Goodramgate, York. Ellas consideraron aquella unión como un matrimonio, aunque no tenía reconocimiento legal.

Por los pensamientos de la época, sus diarios permanecieron ocultos durante décadas hasta que comenzaron a ser descifrados. Una parte de ellos se publicó mucho después y, con el tiempo, su historia se convirtió en uno de los testimonios más importantes para entender las relaciones entre mujeres en la Inglaterra del siglo XIX.

Y si bien, no fue la “primera lesbiana” de la historia, sus diarios permitieron escuchar, de primera mano, a una mujer que escribió sobre su deseo hacia otras mujeres con una claridad que sobrevivió a su tiempo.

París: donde las mujeres comenzaron a encontrarse

Algunas de las primeras lesbianas fotografiadas
Algunas de las primeras lesbianas fotografiadas// Archivo de Google

A finales del siglo XIX y principios del XX, mientras la medicina y la sexología comenzaban a clasificar y patologizar distintas expresiones de la sexualidad, algunas mujeres encontraron espacios para vivir con mayor libertad.

Uno de ellos fue París.

Durante las primeras décadas del siglo XX, la capital francesa se convirtió en punto de encuentro para artistas, escritoras y mujeres que buscaban escapar de las normas sociales de sus países de origen.

Entre ellas destacó Natalie Clifford Barney, escritora estadounidense que convirtió su casa en un espacio de reunión para artistas e intelectuales.

Barney mantuvo relaciones con distintas mujeres y no ocultó su orientación sexual. Inspirada por Safo, incluso creó la Académie des Femmes, un espacio literario que buscaba reivindicar la voz de las mujeres.

Por sus círculos pasaron figuras como Renée Vivien, Romaine Brooks y Colette, entre muchas otras.

París no era un paraíso libre de prejuicios. La discriminación seguía existiendo y muchas mujeres continuaban dependiendo del dinero, la posición social o el silencio para protegerse.

Pero esos espacios hicieron algo importante: permitieron que algunas mujeres descubrieran que no estaban solas.

Del secreto a la organización

Durante buena parte del siglo XX, muchas mujeres lesbianas tuvieron que enfrentarse no solo al rechazo social, sino también al riesgo de perder su trabajo, su familia o su libertad, ya que la homosexualidad era estigmatizada y, en distintos lugares, perseguida.

Por eso, uno de los grandes cambios llegó cuando las mujeres dejaron de encontrarse únicamente en espacios privados y comenzaron a organizarse políticamente.

Daughters of Bilitis
Daughters of Bilitis considerada la primera organización de derechos civiles para lesbianas en Estados Unidos.

En 1955, en San Francisco, Del Martin y Phyllis Lyon fundaron Daughters of Bilitis, considerada la primera organización de derechos civiles para lesbianas en Estados Unidos.

Su nombre hacía referencia a The Songs of Bilitis, una colección de poemas inspirados en Safo.

La organización nació en un momento en el que ser abiertamente lesbiana podía tener consecuencias laborales y sociales y aún con eso, un año después, comenzó a publicar The Ladder, una revista que circuló entre mujeres lesbianas de distintas partes del país.

Su importancia no estaba solamente en los artículos; para muchas lectoras, abrir aquellas páginas significaba descubrir algo que podía cambiarles la vida: había otras mujeres como ellas.

THE LADDER
The Ladder//Primera revista de lesbianas

Stonewall y la revolución en las calles

Cuando llegaron los disturbios de Stonewall, en Nueva York, en 1969, el movimiento por los derechos de las personas homosexuales ya tenía antecedentes de organización.

Las lesbianas también estuvieron presentes en las luchas que siguieron.

Mujeres como Stormé DeLarverie, Sylvia Rivera, Marsha P. Johnson y muchas otras participaron en distintas expresiones del movimiento de liberación LGBT, aunque durante mucho tiempo sus aportaciones quedaron relegadas en los relatos más populares sobre Stonewall.

La década de 1970 marcó una transformación sin prescedentes: las mujeres lesbianas comenzaron a crear colectivos, publicaciones, centros comunitarios y espacios políticos propios.

Y así, la sexualidad dejó de ser solamente un asunto privado, pues se convirtió también en una cuestión de derechos.

Lesbianas en los 70S
Lesbianas en los 70s//Archivo de Google

Una historia que todavía se está escribiendo

Hablar de la historia de las lesbianas no significa únicamente recordar a Safo, Anne Lister, Natalie Barney o a las fundadoras de Daughters of Bilitis.

También significa preguntarnos por todas aquellas mujeres cuyos nombres nunca conoceremos.

Las que tuvieron que destruir cartas. Las que escondieron fotografías. Las que nunca pudieron decir públicamente quién era la persona que amaban. Las que fueron obligadas a casarse para cumplir con las expectativas de su familia.

Y también las que decidieron quedarse.

Las que escribieron. Las que se organizaron. Las que ocuparon las calles. Las que hicieron de su vida una forma de resistencia.

Por eso, el Día Internacional de las Lesbianas no es solamente una fecha para hablar de orientación sexual.

Es una fecha para hablar de memoria.

Porque durante mucho tiempo la historia no solo les negó espacios a las mujeres: también decidió qué historias merecían ser contadas y también les negó el amor.

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