6 de octubre de 2026
Olga sigue; la disputa por Morena también.

Olga sigue; la disputa por Morena también.

Una dirigencia puede conservar el cargo y perder autoridad. Esa es la pregunta incómoda alrededor de Olga Romero: ¿su permanencia expresa respaldo a su trabajo o la dificultad de acordar quién debe sustituirla?

El 31 de mayo, Samuel Aguilar Pala había hecho firmar sus renuncias de Olga Romero, Guadalupe Siyancán Peregrina, Arturo Graciel López y Carlos Hernández. Movimiento que fue frenado por la dirigencia nacional. Aguilar Pala: negó haberlos presionado y sostuvo que buscaban tiempo para posicionar sus aspiraciones electorales. Lo que resulto en una operación frustrada para el Armentismo.

Han pasado más de cuatro meses desde que la renuncia duerme en el cajón. La pregunta sigue pendiente: ¿qué tanto puede conducir un partido una presidenta cuya sustitución ya fue puesta sobre la mesa?

Mas cuando en julio le mandaron a Pablo Salazar disque para a la operación territorial, cuando la realidad es que fue para desplazar a Olga como ya lo hizo, sacándola de la oficina desplazándola de la imagen representativa del partido y disminuyendo hasta a su gente, se le atribuye a Ariadna Montiel una razón para impedir el relevo: no puede aceptar la intervención del gobernador poblano, pues le abriría la puerta a exigencias semejantes en otros estados. 

Bajo esa lectura, Olga habría quedado protegida por una decisión de alcance nacional. Su desempeño que a simple vista ha sido pésimo, resulta secundario frente a una preocupación mayor: cuánto control pueden ejercer los gobernadores sobre las dirigencias de Morena.

Para ella, semejante protección debería resultar incómoda. Permanecer porque removerla crearía un precedente inconveniente difícilmente puede presumirse como reconocimiento al liderazgo.

Para el grupo de Alejandro Armenta, el episodio también supone un límite. Gobernar Puebla no concede automáticamente la facultad de decidir la vida interna del partido. Una operación política que empieza con salidas negociadas y termina detenida exhibe problemas de cálculo y de interlocución.

Mientras tanto, la militancia merece algo más que versiones sobre relevos, acomodos y próximas encomiendas. Merece saber quién conduce, con qué resultados y bajo qué responsabilidades. La presidencia estatal no debería convertirse en una sala de espera para una candidatura.

Si Olga decide buscar la alcaldía de Tehuacán, tendrá que explicar su balance al frente del partido. Una aspiración municipal no borra las cuentas pendientes de una dirigencia.

La renuncia en el cajón funciona, entonces, como metáfora de este conflicto: una salida discutida cuyo desenlace depende de fuerzas que rebasan a su protagonista.

Y deja una pregunta que incomoda en ambos extremos: ¿cuánto de la permanencia de Olga responde a sus méritos y cuánto al desacuerdo sobre quién se quedaría con Morena Puebla?

About the Author

Ismael Bermejo

Ismael Bermejo

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Ismael Bermejo periodista y comunicador con más de 35 años de trayectoria en los medios de comunicación poblanos y en áreas de comunicación social gubernamental. A lo largo de su carrera ha consolidado un estilo propio, analítico y de investigación, con especial enfoque en la cobertura de temas políticos y estrategias de comunicación pública. Su experiencia atraviesa distintas etapas del periodismo regional, lo que lo posiciona como una voz con profundo conocimiento del ecosistema informativo y político de Puebla.