Rodrigo Abdala: el movimiento perfecto
Según voces al interior de Morena hay un hombre que cumpliría con los requisitos para ser el dirigente estatal y es Rodrigo Abadala

Por Ismael Bermejo
En El Confesionario de Morena hay alegría. Con la noticia de la salida de Olga Romero Garci-Crespo de la dirigencia estatal, el buen ánimo regresó a las oficinas de la calle Teziutlán, en la colonia La Paz.
Su salida se habría previsto desde hace varias semanas y dependió de diversos factores, de esos que solo se mueven en la política mexicana. Uno de ellos tuvo que ver con sus aspiraciones —frustradas— de buscar la candidatura a la presidencia municipal de Tehuacán.
¿Y por qué utilizamos la palabra frustradas? Porque, de acuerdo con las mediciones que se han levantado en el segundo municipio más importante de la entidad, Romero ocuparía el cuarto o quinto lugar. Es decir, según esas mediciones, su eventual nominación enfrentaría importantes obstáculos.
A todo lo anterior habría que sumarle que, de acuerdo con las versiones que circulan en los círculos políticos, nunca formó parte del grupo que actualmente tiene mayor influencia en el estado: el armentismo.
Ahora bien, según voces al interior de Morena, hay un hombre que cumpliría con los requisitos para convertirse en el nuevo dirigente estatal. Pero lo más importante, más allá de su militancia, de ser uno de los fundadores y consejero nacional, sería contar con el respaldo de las dirigencias nacional y estatal.
Hablamos de Rodrigo Abdala, quien, dentro de Morena y de la llamada Cuarta Transformación, mantiene una trayectoria que podría colocarlo en la conversación por la dirigencia.
Si las condiciones políticas se alinean, el actual delegado de los Programas para el Bienestar podría convertirse en el nuevo presidente de Morena en Puebla, con las implicaciones que ello tendría para la organización y el futuro del partido en la entidad.
