La Virgen del Carmen y el origen del escapulario entregado a San Simón Stock
La Virgen del Carmen es venerada por cientos de católicos

Imagen de la Virgen del Carmen en la Catedral de Puebla //Karen Rojas/Agencia Enfoque//
«Recibe, hijo amado, este escapulario de tu orden; será como señal de mi confraternidad, un privilegio para ti y para todos los carmelitas. Quien muera con él no padecerá el fuego eterno»: Virgen del Carmen.
Con estas palabras, de acuerdo con la tradición católica, la Virgen del Carmen se apareció a San Simón Stock y le entregó el Escapulario Carmelita el 16 de julio de 1251. Esto ocurrió en Inglaterra.
Este hecho es considerado uno de los más importantes para la Orden del Carmen. Además, dio origen a una de las devociones marianas más extendidas en el mundo católico.
Por esto, cada 16 de julio miles de fieles conmemoran a la Virgen del Carmen. Ella es venerada como patrona de marineros, pescadores, navegantes, conductores y de las Fuerzas Armadas en diversos países.
La tradición también relata que, poco después de recibir el escapulario, San Simón Stock fue llamado para asistir a un hombre moribundo. Este hombre había rechazado la fe.
Al colocarle el escapulario, el hombre se arrepintió de sus pecados, recibió la confesión y falleció en estado de gracia.
Esto, fortaleció la creencia sobre la protección espiritual asociada a este signo de devoción.
¿Qué es un escapulario?
El escapulario está formado por dos pequeños rectángulos de tela color café, unidos por cordones. Esto permite llevar una pieza sobre el pecho y otra sobre la espalda.
Generalmente incluye imágenes de la Virgen del Carmen, de Jesús o de algún santo, . Además, representa un compromiso de fe y de vida cristiana para quienes lo portan.
Por su estrecha relación con la protección en situaciones de peligro, la advocación mariana también es conocida como la «Estrella del Mar». Así, con ese título, los fieles invocan su amparo, especialmente quienes desempeñan actividades relacionadas con el mar.
De hecho, en la actualidad, mucha gente sigue ocupando este objeto como un pequeño símbolo de devoción católica, así como de protección.
