La candidata que nadie pidió

CONFESOR EXPRÉS

Por Ismael Bermejo

En Puebla ya nadie disimula. Todo mundo sabe que la dirigente estatal de Morena, Olga Romero, anda en abierta campaña rumbo a la alcaldía de Tehuacán. Bardas, recorridos, eventos, promoción disfrazada de “trabajo partidista” y una agenda enfocada obsesivamente en un solo municipio. Lo curioso es que todavía quieran fingir que no está en campaña.

Pero eso no es lo verdaderamente interesante. Lo verdaderamente llamativo es que, en su propia tierra, Olga Romero nunca ha tenido el respaldo político que muchos imaginan. Porque para tener estructura primero hay que construirla. Y para generar liderazgo, primero hay que dar resultados. Dos cosas que, hasta ahora, simplemente no aparecen.

Y eso abre una de las preguntas más incómodas dentro de la política poblana: ¿cómo alguien con resultados tan limitados ha logrado mantenerse vigente y ocupar posiciones relevantes dentro de Morena?

En un intento por relanzar su imagen pública y fortalecer su presencia digital, Olga Romero también ha comenzado a acercarse políticamente a Rosario Orozco, viuda del exgobernador Miguel Barbosa, y a Verónica Vélez. A través de operadores digitales —entre ellos un personaje identificado como “Shomaker”— se intenta construir una nueva narrativa para reposicionar a la dirigente estatal.

El problema es que, mientras Morena intenta cerrar heridas internas y construir estabilidad rumbo a 2027, Olga Romero parece empeñada en revivir precisamente al grupo político que más confronta a la administración estatal actual.

Y ahí es donde la historia se vuelve todavía más delicada.

Porque dentro del propio morenismo no son pocos los que consideran contradictorio que alguien a quien el gobernador Alejandro Armenta le abrió espacios políticos, respaldo y estabilidad institucional, termine alineándose con quienes constantemente golpean y cuestionan al mandatario.

La pregunta ya no es solamente política. También es estratégica.

¿Quién asesora realmente a Olga Romero, antes conocida como Mónica Caballero?

Porque cada movimiento parece acercarla más al desgaste que al crecimiento. Sus alianzas generan ruido, sus intentos de posicionamiento no terminan de consolidarse y muchas de sus maniobras políticas terminan convirtiéndose en caricaturas dentro del propio partido.

En Morena Puebla hay una percepción que cada vez se escucha más fuerte, aunque todavía en voz baja: Olga Romero no enfrenta un problema de mala suerte política. El verdadero problema es que, simplemente, no logra construir liderazgo.

About The Author