Las Rápidas del ObservadorMx
A Pavel Gaspar habría que preguntarle quién le maneja las porras. Entre las versiones que lo mueven del Congreso y las que lo acomodan en la dirigencia de Morena, tanta promoción podría terminar estorbándole.

Las rápidas del Observador MX
La Redacción
A Pavel lo quieren… ¿fuera?
A Pavel Gaspar habría que preguntarle quién le maneja las porras. Entre las versiones que lo mueven del Congreso y las que lo acomodan en la dirigencia de Morena, tanta promoción podría terminar estorbándole.
Porque una cosa es impulsar un nombramiento y otra, calentarlo hasta quemarlo. ¿Fuego amigo o asesores demasiado entusiastas? Pavel debería revisar quién aplaude: alguno podría estar celebrando antes de tiempo su caída.
Unidad que pende de un hilo
Si se confirma el jaloneo entre los grupos de Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, la famosa unidad de Morena apenas alcanzaría para el discurso.
Si repartir 17 coordinaciones estatales provoca semejantes tensiones, imagínese cuando lleguen los 300 distritos federales y los ayuntamientos.
Todos son compañeros hasta que aparece una candidatura. Ahí se termina la fraternidad y empieza el inventario de traiciones.
El PT enseña los dientes
El PT ya puso sobre la mesa competir por separado ante su inconformidad con el reparto de coordinaciones.
Falta ver si es ruptura o una forma de encarecer la reconciliación. Su apuesta parece resumirse así: quizá no alcance para ganar, pero sí para complicarle la victoria al aliado.
En Puebla tendrán que medir bien el berrinche: una cosa es negociar espacios con Morena y otra descubrir, junto al PRI, lo solitaria que puede ser una boleta.
Que Olga cierre al salir
Si se concreta la salida de Olga Romero, el asunto interesante será quién recibe las llaves.
Una eventual candidatura tampoco le resolvería la vida: las bendiciones políticas no vienen con votos incluidos.
En ese escenario, Rodrigo Abdala merece atención como posible relevo.
Mientras unos se apresuran a despedir a Olga, otros deberían estar haciendo cuentas sobre quién llega.
Porque cambiar de presidenta puede ser apenas el principio del pleito.
Los cargos y sus disfraces
Una eventual renovación de Morena Puebla podría mover más que la presidencia: secretarios con aspiraciones y funciones que necesitan explicación.
Ahí entran Claudia Hernández y Pablo Salazar. ¿Qué atribuciones tienen y cuál es su reconocimiento formal dentro del partido?
Si viene una reorganización, convendría empezar por aclararlo. Porque un cargo puede sonar muy importante en Puebla; falta que en la dirigencia nacional sepan de qué les hablan.
¿Elecciones o Santos Inocentes?
¿Susana Riestra para la alcaldía de Puebla por el PAN?
Si esa termina siendo la apuesta, alguien debería recordarles que preparan una elección, no una broma del Día de los Santos Inocentes.
Con Mario Riestra al frente del partido, impulsar a su hermana obligaría a explicar dónde termina el proyecto político y dónde empieza el reparto familiar.
El PAN necesita convencer a los poblanos; entre los Riestra seguramente ya tienen el acuerdo.
Chedraui y la sala de espera
A Pepe Chedraui nadie lo baja de ser la apuesta de la 4T para repetir en la capital poblana. Eso trae un mensaje incómodo para los demás aspirantes: han estado haciendo campaña para quedarse esperando.
Si ese respaldo nacional se confirma, más de uno tendrá que guardar sus espectaculares para 2030.
Eso sí: mientras no haya definición formal, todos seguirán diciendo que tienen posibilidades.
La esperanza también paga publicidad.
Claudia cuenta consejeros
Si Claudia Rivera busca hacerse de la dirigencia de Morena Puebla, la carrera decisiva pasará por los consejeros estatales.
Ahí conviene mirar los acercamientos y las lealtades que cada aspirante consiga reunir.
Mientras algunos se entretienen con destapes, quien quiera el partido tendrá que trabajar los apoyos internos.
Porque para ganar una dirigencia, mil aplausos en redes pueden valer menos que un consejero que sí llegue a votar.
