Las mujeres olvidadas de la Revolución Mexicana
Las figuras femeninas que dejaron atrás la comodidad de sus hogares y lucharon por la Revolución Mexicana

Mujeres durante la Revolución Mexicana, como cargadoras de armas
Celia Sánchez
Aunque históricamente el relato de la Revolución Mexicana (1910–1920) destacó a líderes militares y caudillos hombres, las mujeres jugaron un rol muy importante en esta lucha, cuyas contribuciones fueron tan amplias como invisibilizadas.
Ellas no solo acompañaron a las tropas: también combatieron, organizaron redes de inteligencia, sostuvieron la vida cotidiana de los ejércitos y sembraron las bases de luchas sociales que perduran al día de hoy.
El 20 de noviembre de 1910, como ya sabemos, fue el día de la Revolución Mexicana, cuya historia no podría haber sido contada sin la ayuda de las mujeres: además de fungir como enfermeras durante los enfrentamientos armados, ser propagandistas y cargar armas, muchas de ellas también salieron a luchar.
LAS REVOLUCIONARIAS QUE CASI NO SE NOMBRAN

Uno de los nombres que más resuena en este contexto, es el de Adela Velarde Pérez, mejor conocida como “Adelita”, quien con tan sólo 15 años, se incorporó a la Revolución Mexicana, dando origen a las Adelitas, un grupo de mujeres de todas las edades, que abandonaron su vida cotidiana, para unirse a la guerra.
Las Adelitas, además de proveer alimentos para los combatientes, curaban a los heridos y muchas de ellas, tomaron sus armas para ir al campo de batalla por distintas causas: luchar por los derechos, encontrar a sus familiares, desempeñar los roles masculinos en sus hogares, llegando a ser obreras, estrategas y desempeñando roles agrícolas, de logística y más.
LA DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LAS MUJERES EN LA REVOLUCIÓN MEXICANA
Hermila Galindo (1886-1954), también fungió un papel importante en la Revolución Mexicana; la docente, oradora, secretaria y periodista, fue la destacada relatora de lo que aconteció previo a la Revolución y después de esta. En 1909, desafiando a las autoridades municipales, tomó taquigrafía de un discurso antiporfirista, marcando su trayectoria revolucionaria.
Para 1911, se convirtió en secretaria del general Eduardo Hay y tras el asesinato de Madero, su vida dio un giro inesperado al conocer a Venustiano Carranza, quien la nombró su secretaria particular.
Desde esta posición, Galindo se convirtió en una incansable promotora del carrancismo y de los derechos de las mujeres.

También destacaron mujeres como Carmen Serdán, integrante del movimiento antirreeleccionista, quien organizó redes de apoyo y resistencia en Puebla antes del estallido armado, y Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, periodista y activista que denunció desigualdades sociales y exigió derechos laborales y políticos.
Como podemos ver, las mujeres en la Revolución Mexicana, tuvieron un papel muy importante del que casi no se habla, donde muchas dejaron la comodidad de sus hogares para no sólo luchar por un México más pluralista, sino para convertirse en una parte de la historia nacional, que aún sigue en la búsqueda de aquellas participantes femeninas que no han sido reconocidas por tan importantes labores que cambiaron la historia del país hasta el día de hoy.
