Montañismo en México: pasión por las alturas entre paisajes y peligros

Montañismo en México: belleza y riesgo conviven en las montañas, donde la delincuencia obliga a tomar precauciones antes de cada ascenso.

montañismo en México

Puebla, Pue., 21 de julio de 2025 — Aunque las montañas mexicanas siguen siendo símbolo de belleza natural y conexión espiritual, también se han convertido en zonas de riesgo por la presencia del crimen organizado. Así lo advierten guías y excursionistas que enfrentan una nueva realidad al practicar montañismo: la necesidad de preparar no solo equipo y rutas, sino estrategias de seguridad.

Elena Cortés, guía de alta montaña originaria de Celaya, Guanajuato, tiene el objetivo de completar con su equipo las 10 montañas más altas de México, desde el monte Tláloc hasta el Citlaltépetl o Pico de Orizaba. Sin embargo, confiesa que ha tenido que cancelar o posponer expediciones debido a la inseguridad en ciertas zonas.

La delincuencia también sube a la cima

Desde robos y asaltos hasta intentos de extorsión, los casos de violencia en montañas mexicanas no son nuevos ni aislados. En 2015, un grupo de senderistas fue asaltado en el Refugio de los 100 en el Iztaccíhuatl, lo que motivó la creación de la Policía de Alta Montaña en el Estado de México.

En La Malinche, elementos de seguridad pública regulan los ascensos por horario, para evitar riesgos. Sin embargo, senderistas han reportado robos incluso en zonas protegidas, como el Ajusco, el cerro Telapón y el monte Tláloc.

Rubén Gracia, guía de montaña y colaborador de la IBERO Puebla, relató que suspendió actividades en el monte Tláloc por reportes constantes de delincuencia. En tanto, César Silva Reyes denunció que, en 2023, grupos criminales tomaron control de las rutas al Pico de Orizaba, exigiendo cuotas obligatorias y cometiendo asaltos.

Seguridad, un nuevo desafío para el excursionismo

Aunque no existen estadísticas oficiales sobre delitos en zonas de alta montaña, los testimonios acumulados han encendido las alertas. Instituciones como Montañistas Unidos han documentado casos graves, incluyendo agresiones con armas de fuego.

Tras el auge del senderismo post-pandemia, la comunidad montañista ha hecho un llamado a las autoridades para reforzar la seguridad y proteger a quienes encuentran en la montaña un refugio personal y espiritual.

“El miedo ha reemplazado al silencio natural, y la incertidumbre traza nuevas rutas”, comparten guías como Elena Cortés. Aun así, su pasión por las alturas persiste. Tras un año sin subir al monte Tláloc, Elena lo volvió a recorrer con protocolos de seguridad reforzados, esperando que en el futuro no sean necesarios.

About The Author