Caos e inundaciones: ¿de quién es la culpa?
Las lluvias de los últimos días en Puebla y su zona metropolitana han dejado pérdida de vidas, daños materiales, casas y comercios inundados

En El Confesionario, el agua llegó a su límite. Las lluvias de los últimos días en Puebla y su zona metropolitana han dejado pérdida de vidas, daños materiales, casas y comercios inundados, además de calles, avenidas y bulevares completamente intransitables.
Las voces señalan que los gobiernos anteriores tienen una gran responsabilidad. Los opositores a las administraciones estatal y municipal actuales hablan de falta de oficio, de planeación y de estrategia; en síntesis, sostienen que la respuesta ha sido reactiva y no preventiva.
Lo cierto es que la temporada de lluvias continuará hasta los meses de octubre e, incluso, noviembre. Los pronósticos advierten que las precipitaciones podrían ser todavía más intensas que las registradas hasta ahora.
La fuerza del dios Tláloc seguirá presente y las lluvias continuarán afectando a gran parte del estado de Puebla.
Hasta el momento, cinco personas han perdido la vida en hechos relacionados con las precipitaciones.
El caso más preocupante es el de la familia Peña, que visitó la gruta de Chichicazapan, en Cuetzalan. Presuntamente, por falta de experiencia o por una irresponsable decisión del guía, ingresaron a la cueva mientras el nivel del agua aumentaba de manera considerable.
En Santa Clara Ocoyucan, un policía municipal fue arrastrado por la corriente del río Atoyac, perdiendo lamentablemente la vida.
La temporada de lluvias continuará. También lo harán las inundaciones, la caída de árboles y los cierres viales. La pregunta es inevitable: ¿seguiremos culpando al pasado o entre todos comenzaremos a enfrentar de mejor manera este fenómeno natural?
Los esfuerzos coordinados de los tres niveles de gobierno son indispensables. Más allá de los partidos políticos, se requiere una estrategia conjunta que permita reducir riesgos y evitar que lo ocurrido en apenas dos semanas se convierta en el anticipo de una tragedia aún mayor durante los próximos meses.
Pero las y los poblanos también debemos poner nuestro granito de arena. Evitar tirar basura en las calles y barrancas, respetar las reservas naturales y, sobre todo, dejar de construir o habitar en las márgenes de ríos y barrancas son acciones fundamentales.
De no hacerlo, esta podría convertirse en una de las temporadas de lluvias más difíciles en la historia reciente de Puebla.
