¿Por qué en México lo posible siempre termina siendo imposible?
En México hay un sentimiento de frustración y, sobre todo de tristeza y la sensación de saber que las cosas importantes se pueden lograr

EL CONFESOR
En El Confesionario hay un sentimiento generalizado de frustración y, sobre todo, de tristeza. La sensación de saber que las cosas importantes sí pueden suceder cuando se buscan, cuando se sueñan y cuando se imaginan. Sin embargo, esa sensación terminó por estrellarse nuevamente contra una realidad conocida. Después de 40 años, el quinto partido volvió a quedar fuera de nuestro alcance.
Lo que ha dejado este Mundial de Futbol permitió que cada mexicana y cada mexicano, desde Yucatán hasta Baja California, creyera que detrás de cada sueño podía existir una realidad distinta. Sin embargo, ese anhelo llegó hoy a su fin. A pesar del esfuerzo de los futbolistas, de las frases motivacionales, de las canciones, de los saltos de alegría y de los millones de camisetas verdes que inundaron el país. La historia volvió a repetirse y la realidad terminó por imponerse.
Como consuelo nos quedaremos con esos momentos de felicidad, con los goles, las grandes jugadas, los cánticos y, sobre todo, con los recuerdos que permanecerán en el corazón de millones de mexicanas y mexicanos.
Sin duda, hay que agradecer las emociones que, después de cuatro décadas, volvimos a experimentar como país. De 1986 a la fecha, México ha vivido profundos cambios políticos, económicos y sociales. Sin embargo, el deseo de demostrar que podemos ser mejores nunca ha desaparecido. Hoy el mundo sabe que México no solo es historia, cultura y tradiciones. También es un país con millones de personas que siguen creyendo que las cosas buenas sí pueden suceder.
El resultado de este domingo en la cancha del Estadio Azteca, aunque puso fin a la esperanza de seguir soñando, también dejó una enseñanza. Dentro del terreno de juego todos somos iguales, sin importar el idioma, la raza o la nacionalidad. Sin embargo, Inglaterra encontró el gol que marcó la diferencia y se quedó con el triunfo y con el derecho de seguir avanzando en la competencia.
A partir de este lunes, en México volvemos a la realidad.
Una realidad marcada por la inseguridad, la corrupción, los malos gobiernos y la falta de resultados de muchos funcionarios públicos. Es una realidad donde el combate a los grupos del crimen organizado sigue generando cuestionamientos. También es una realidad donde la economía enfrenta los efectos de decisiones que han debilitado la confianza. Además, la política de transferencias sociales, por sí sola, no logra generar la certidumbre necesaria para atraer nuevas inversiones. Y muchos empresarios mantienen reservas ante el rumbo de la política económica y la relación con Estados Unidos.
El populismo, que parece perder fuerza en buena parte de los países del continente, podría abrir una nueva oportunidad. De esta forma, México le vaya mejor en todos los sentidos y cuente con un gobierno más eficaz, independientemente del partido político que lo encabece.
