27 de agosto de 2026

¿México está realmente preparado para sanear el Río Atoyac? Esto responde un experto

Si México está listo en recursos y materiales para sanear el Río Atoyac, ¿cuál es el último paso?

¿México está preparado para sanear el Río Atoyac?

Imagen Especial // Una representación hipotética de cómo se vería el Río Atoyac limpio

Millones de pesos han sido anunciados para rescatarlo, pero el Río Atoyac sigue cargando con décadas de contaminación, enfermedades y abandono.

La pregunta ya no es cuánto dinero se destinará, sino cuánto tiempo más tendrán que esperar las comunidades para ver resultados.

Hace casi dos años, el 2 de diciembre de 2024, el Gobierno Federal anunció el Plan Nacional Hídrico 2024-2030, una estrategia que planteó, entre sus principales objetivos, recuperar y sanear los ríos más contaminados del país.

Entre ellos se encuentra uno de los cuerpos de agua más importantes y, al mismo tiempo, más deteriorados de la región centro de México: el Río Atoyac.

PLAN NACIONAL HÍDRICO
Efraín Morales López de la CONAGUA da detalles del Plan Nacional Hídrico en México// Imágen del archivo de Google

A casi dos años de esa ambiciosa promesa, la pregunta comienza a ser inevitable: ¿realmente México está preparado para sanearlo?

En el marco del Día Mundial de los Lagos, esta interrogante cobra mayor relevancia.

No solamente se trata de recuperar un cauce de agua, sino de restablecer un ecosistema del que dependen comunidades, actividades agrícolas y miles de personas que viven en su cuenca.

Y aunque los anuncios de inversión han sido millonarios, el verdadero reto está en convertir esas cifras en resultados visibles.

Para el dinero, todos levantan la mano; ¿dónde están los resultados?

Los gobiernos federal y estatales no han desaprovechado la oportunidad de anunciar importantes inversiones para atender la contaminación del Río Atoyac.

En julio de 2026, durante una conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, anunció una inversión federal de 20 mil millones de pesos para el saneamiento de tres de los ríos más contaminados de México: Atoyac, Tula y Lerma-Santiago.

Recordemos que en conjunto, estos tres cuerpos de agua abarcan alrededor de mil 713 kilómetros de longitud.

Puebla también ha puesto sobre la mesa una inversión histórica.

El 28 de diciembre de 2025, el Gobierno del Estado anunció 2 mil 755 millones de pesos para la primera etapa del saneamiento del Río Atoyac, tras un convenio conautoridades federales.

Los trabajos contemplan los tramos 1 y 2, que atraviesan municipios como Tlahuapan, San Matías Tlalancaleca, San Felipe Teotlalcingo, San Salvador el Verde, San Martín Texmelucan, Domingo Arenas, Calpan, Chiautzingo y Huejotzingo.

Del otro lado de la cuenca, Tlaxcala también contempla recursos millonarios.

Para una primera fase del saneamiento del Atoyac en territorio tlaxcalteca fueron destinados mil 500 millones de pesos provenientes del Gobierno Federal.

Las cifras, sobre el papel, son contundentes.

Pero hay otra pregunta que también lo es: ¿cuánto de ese dinero se ha convertido realmente en recuperación ambiental?

¿Realmente es posible sanear el Río Atoyac?

Para conocer qué tan viable es recuperar el Río Atoyac, en Observador Mx conversamos vía telefónica con Ismael Contreras Huerta, habitante de la Cuenca del Alto Atoyac e ingeniero en Recursos Naturales Renovables y experto en el tema.

Su respuesta fue clara: sí es posible sanearlo.

Pero enfatizó que hacerlo requiere mucho más que anunciar inversiones o construir infraestructura: “Es un esfuerzo muy complejo, que requiere mucha articulación desde las instituciones de los gobiernos”, explicó.

Pero el especialista también puso sobre la mesa una responsabilidad que va más allá de las autoridades.

Se necesita, dijo, la participación de la sociedad civil y, sobre todo, recuperar el vínculo de las personas con el territorio que habitan.

“Creo que el principal problema que tenemos con nuestra cuenca es esa pérdida de este vínculo con el territorio que estamos habitando”.

Contreras Huerta comparó el deterioro ambiental con una enfermedad que ha avanzado durante décadas: “Es un cáncer que ha ido atacando poco a poco y se ha traducido en el descuido total”, señaló.

RÍO ATOYAC
Ascpectos del Río Atoyac// Rafael Pacheco/Agencia Enfoque//

Por ello, pensar que el Río Atoyac puede recuperarse únicamente durante un periodo de gobierno sería, en su opinión, una simplificación de un problema mucho más profundo.

Seis años no bastan para limpiar el Atoyac

Una de las promesas que suelen acompañar los proyectos de saneamiento es la posibilidad de recuperar el río durante un sexenio.

Sin embargo, para Ismael Contreras, establecer un plazo exacto resulta complicado debido a la dimensión territorial y social de la cuenca.

“Los tiempos son proporcionales a la cantidad de territorio”, explicó.

Pero no solamente depende de los kilómetros que tenga la cuenca. También depende de la capacidad de las autoridades para ponerse de acuerdo y actuar de manera coordinada.

“Es proporcional al número de intenciones y esfuerzos”, agregó.

El especialista planteó incluso un escenario sencillo: si para alcanzar acuerdos entre Puebla y Tlaxcala se pierde un año, ese retraso también termina afectando el proceso de saneamiento. La contaminación, mientras tanto, no se detiene.

“No solamente se necesita trabajo de gabinete, necesitamos trabajo de territorio”, enfatizó.

Y ahí se encuentra uno de los principales obstáculos.

La contaminación también está enfermando a las comunidades

El problema del Atoyac no termina en el agua. Durante la entrevista, Ismael Contreras Huerta llamó la atención sobre las consecuencias que la contaminación puede tener en las comunidades asentadas alrededor de la cuenca.

El especialista señaló la presencia de casos de leucemia en niñas, niños y jóvenes de comunidades cercanas, así como problemas de insuficiencia renal en la población.

Se trata de una situación que, para las poblaciones ribereñas, deja de ser una discusión exclusivamente ambiental. Es un problema que alcanza la salud, la agricultura, la economía y la calidad de vida.

Este gran problema, volvió a relucir y tomar fuerza apenas el 26 de agosto de 2026, cuando organizaciones civiles, colectivos ambientalistas y habitantes de Puebla y Tlaxcala se pronunciaron contra lo que calificaron como una posible simulación del saneamiento del Río Atoyac.

Entre los grupos que se manifestaron, estuvieron Raíces Poblanas Defensoras del Territorio, la Coordinadora por un Atoyac con Vida y el Centro Fray Julián Garcés Derechos Humanos y Desarrollo Local A.C.

Las organizaciones exigieron, entre otras cosas, que las industrias realicen un tratamiento adecuado de sus aguas residuales y que se deje de aparentar un saneamiento del Río Atoyac, del cual no se logran ver avances.

Pero además externaron que la preocupación también alcanza al campo, pues muchas de esas comunidades dependen de la agricultura y las aguas contaminadas representan una amenaza para las tierras de las que obtienen su sustento.

¿Y si todas las industrias dejaran de contaminar?

Para Ismael Contreras Huerta, no sería suficiente. El ingeniero explicó que incluso si se controlaran completamente las descargas industriales, todavía existiría otro problema: las aguas residuales provenientes de los domicilios.

RÍO ATPOYAC, VISTA AÉREA
Vista aérea del Río Atoyac // Agencia Enfoque

Y objetó que aunque las descargas industriales pueden contener sustancias particularmente peligrosas, el volumen de las aguas residuales domésticas también representa un desafío considerable.

Por ello, el saneamiento no puede reducirse a clausurar fábricas.

“Se trata de que todas las personas nos pongamos en esta sintonía de transicionar a formas de producción más conscientes”, señaló.

Contreras Huerta sostuvo que la solución debe contemplar una transformación en la manera en que se utiliza el agua; encontrar alternativas que permitan mantener las actividades productivas mientras se reducen sus impactos ambientales.

El problema también es cultural

Para el especialista, la crisis del Atoyac tiene raíces mucho más profundas.

Durante la conversación, explicó que existe una concepción histórica que ha llevado a la sociedad a observar los ríos como simples espacios para desechar residuos.

“Esto proviene también de una concepción colonialista”, explicó.

A su juicio, durante siglos se construyó una relación equivocada con los cuerpos de agua, hasta llegar al punto de concebirlos prácticamente como drenajes.

Cambiar esa lógica, por lo tanto, requiere algo más que plantas de tratamiento o inspecciones; implica modificar la relación de las personas, empresas y gobiernos con el agua.

Entonces, ¿México está preparado?

Después de revisar las inversiones anunciadas por los gobiernos federal y estatales, la pregunta vuelve al punto de partida: ¿México realmente está preparado para sanear el Río Atoyac?

La respuesta de Ismael Contreras Huerta es menos sencilla que un sí o un no.

El ingeniero considera que sí existen las condiciones para lograrlo, pero todavía falta organización, coordinación institucional, participación social y, sobre todo, voluntad para mantener los esfuerzos durante el tiempo que realmente requiera la recuperación de la cuenca.

Porque anunciar miles de millones de pesos no significa, por sí mismo, que un río esté limpio.

“Nos hace falta mucho la organización, identidad territorial, reconocimiento, anteponernos en verdad a pensar en el bien común, en el presente que estamos viviendo y lo que queremos llegar a vivir en un futuro”, sostuvo.

Además, México cuenta con una legislación ambiental que, de acuerdo con el especialista, es robusta en materia de contaminación, conservación y restauración, el problema está en llevar esas normas del papel al territorio.

Mientras tanto, el Atoyac continúa recibiendo las consecuencias de décadas de descargas, falta de vigilancia, crecimiento urbano y una relación poco responsable con el agua.

Y las comunidades continúan esperando que el anuncio de saneamiento deje de parecer solo una promesa.

Porque al final, el Río Atoyac no necesita otro discurso ni otra cifra millonaria: necesita que alguien responda dónde están los resultados.

Y mientras el agua siga contaminada, la deuda con el Atoyac seguirá creciendo, aunque los millones hayan sido anunciados.

RIO ATOYAC PASO DE LOS GALLOS
Río Atoyac Paso de los Gallos// Agencia Enfoque

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