28 de agosto de 2026

Día de los Abuelos: una vejez que para muchos todavía “significa trabajar”

El Día de los Abuelos también pone el foco en quienes mantienen una actividad laboral durante la vejez, ya sea para conservar ingresos, mantenerse activos o continuar participando en la vida económica.

Día de los Abuelos: una vejez que para muchos todavía "significa trabajar"

Adulto mayor trabajando durante su vejez / foto del archivo de google

Este 28 de agosto, mientras las familias buscan la manera de consentir a los abuelos con una comida, una llamada o algún detalle, para algunos adultos mayores el día de los abuelos transcurre como cualquier otro. En efecto, hay que trabajar. La edad no necesariamente significa dejar atrás la actividad laboral. Y, en México, todavía hay personas de 60 años y más que permanecen dentro de la vida productiva.

No todos lo hacen por la misma razón. Para algunas personas mayores, continuar trabajando puede representar una forma de mantenerse activas. Además, aprovechan los conocimientos y habilidades acumulados durante años. Para otras, el ingreso laboral puede convertirse en un complemento necesario cuando los recursos disponibles no alcanzan para cubrir todas sus necesidades.

El propio Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) reconoce que existen personas que llegan a la vejez y continúan realizando actividades remuneradas, incluso después de la edad tradicional de retiro. Entre los factores que pueden llevarlas a permanecer en el mercado laboral se encuentran la falta de una pensión. También está la insuficiencia de los ingresos para cubrir las necesidades cotidianas y la búsqueda de independencia económica.

La situación cobra relevancia en un país donde la población adulta mayor representa un grupo cada vez más importante. En Puebla, el proceso de envejecimiento también se refleja en los indicadores demográficos registrados por el INEGI.

Pero hablar de los abuelos que trabajan no significa únicamente hablar de dinero. También implica reconocer que la vejez no representa una etapa idéntica para todas las personas. Hay quienes desean continuar trabajando porque se sienten capaces de hacerlo. Otros buscan mantenerse ocupados y existen quienes encuentran en su actividad una manera de conservar su autonomía.

En Puebla, miles de personas llegan a la vejez sin dejar atrás el trabajo

El mercado laboral poblano ofrece un panorama que ayuda a entender el contexto en el que se desenvuelven quienes permanecen económicamente activos durante edades avanzadas.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), durante el cuarto trimestre de 2025 Puebla registró 3 millones 101 mil 352 personas ocupadas. De ese universo, 1 millón 902 mil 674 eran trabajadores subordinados y remunerados, mientras que 762 mil 545 trabajaban por cuenta propia.

Este último dato resulta relevante para mirar las distintas formas en que las personas participan en la economía. No todas las actividades laborales ocurren dentro de una empresa con un puesto y un horario fijo. De hecho, una parte importante de quienes trabajan lo hacen por cuenta propia.

En el mismo periodo, INEGI registró una tasa de informalidad laboral de 72.1 por ciento en Puebla. Este indicador corresponde al conjunto de la población ocupada y no específicamente a las personas adultas mayores. Sin embargo, permite dimensionar el entorno laboral estatal en el que también participan quienes tienen más de 60 años.

El instituto también reportó que el comercio concentró 21.7 por ciento de la población ocupada en Puebla. Mientras tanto, la agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca representó 17.2 por ciento. Restaurantes y servicios de alojamiento concentraron otro 7.1 por ciento.

Son actividades distintas, pero todas forman parte de un mercado laboral en el que la edad no necesariamente marca una frontera automática para dejar de trabajar.

Para el INAPAM, mantener oportunidades laborales para las personas adultas mayores también tiene que ver con derechos y autonomía. El organismo señala que esta población debe contar con igualdad de oportunidades para acceder al trabajo o a alternativas que le permitan obtener un ingreso propio y desempeñarse productivamente.

Más allá de la celebración del Día de los Abuelos

Ese punto cambia la forma de mirar a quienes todavía trabajan después de los 60. No se trata únicamente de asumir que una persona mayor “tiene que trabajar”. Más bien, se debe observar las condiciones en las que lo hace y las razones que la llevan a permanecer activa.

El propio INAPAM señala que incluso quienes cuentan con una pensión pueden buscar una actividad laboral cuando sus ingresos no son suficientes para cubrir sus necesidades. Al mismo tiempo, hay personas que continúan trabajando porque desean conservar una actividad cotidiana y mantenerse independientes.

Puede estar quien abre todos los días su pequeño negocio. También está quien continúa con el oficio que aprendió desde joven, quien trabaja por cuenta propia, quien busca una actividad remunerada después de retirarse o quien simplemente no quiere abandonar aquello que durante décadas formó parte de su vida.

Por eso, este Día de los Abuelos también puede servir para mirar más allá de las felicitaciones. Detrás de una persona mayor que sigue trabajando hay una trayectoria laboral, necesidades económicas, experiencia y, en muchos casos, el deseo de conservar la posibilidad de decidir sobre su propia vida.

El INAPAM mantiene actualmente un Servicio de Vinculación Productiva para personas adultas mayores que buscan integrarse o continuar realizando actividades productivas. El programa contempla tanto alternativas de empleo formal como actividades voluntarias que pueden generar ingresos.

El organismo señala que las empresas también pueden beneficiarse de incorporar a personas mayores debido a su experiencia y capacidades. Además, para quienes buscan empleo representa una posibilidad de continuar con una vida activa e independiente.

Adultos mayores siguen dentro de la vida laboral

En Puebla, donde el mercado laboral mantiene niveles elevados de informalidad y donde el envejecimiento de la población seguirá ganando peso, la discusión sobre qué ocurre con las personas cuando llegan a la vejez no termina con la jubilación.

Porque mientras este 28 de agosto las redes sociales se llenan de fotografías, felicitaciones y mensajes para los abuelos, en algún punto de la ciudad habrá quienes estén detrás de un mostrador, atendiendo un negocio, realizando un oficio o buscando la manera de generar un ingreso.

Y quizá ahí está una de las caras menos visibles de esta fecha: celebrar a los abuelos también implica mirar las condiciones en las que viven, reconocer su experiencia y entender que llegar a la vejez no significa que todas las personas tengan las mismas necesidades, posibilidades o planes.

El Día de los Abuelos representa una fecha para reconocer a las personas mayores, pero también permite visibilizar las distintas condiciones en las que viven. Para algunos, la vejez no implica retirarse de la actividad laboral. De hecho, cada día continúan atendiendo negocios, realizando oficios o desempeñando empleos para obtener un ingreso y mantener su autonomía. Así, detrás de la celebración también existe una realidad en la que envejecer no significa lo mismo para todos.


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