DELINCUENTES HAY QUE LLAMARLOS POR SU NOMBRE, Y A LOS TRAIDORES TAMBIÉN
En el Confesionario se escuchan numerosas voces que señalan que, en el cierre de la autopista Puebla–Orizaba, hubo mano negra.

Por Ismael Bermejo
En el Confesionario se escuchan numerosas voces que señalan que, en el cierre de la autopista Puebla–Orizaba a la altura de Quecholac —atribuido a supuestos “agricultores”—, hubo mano negra.
Más bien, hubo las manos de tres personajes que combinan delincuencia y traición: Antonio Valente Martínez Fuentes, alias “El Toñín”; Ignacio Mier Velazco, senador; y Ignacio Mier Bañuelos, diputado federal. Los tres comparten un objetivo: desestabilizar al gobierno estatal y desgastar al mandatario Alejandro Armenta.
El padre de la alcaldesa de Quecholac, Guadalupe Martínez —quien, por cierto, quedó evidenciado en el video que ellos mismos difundieron, mostrando que no es ella quien gobierna el municipio— expuso la estrategia de los “familiares incómodos” del gobernador. Su intención fue demostrar que ellos podían “liberar” la vía de comunicación que permaneció bloqueada más de 30 horas, provocando pérdidas económicas y miles de historias de molestia y enojo.
Lo más grave es la impunidad y tranquilidad con la que se mueve este “agricultor” vinculado al huachicol en la región. Ante este escenario, el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, hizo un llamado firme a la Fiscalía General de la República (FGR) para actuar contra Antonio Valente Martínez Fuentes, alias “El Toñín”.
Los hechos hablan: este personaje está señalado por presuntos vínculos con delitos de alto impacto, entre ellos el homicidio de elementos de la Guardia Nacional y agentes ministeriales, así como su participación en el robo de hidrocarburos en el Triángulo Rojo.
La estrategia de los legisladores y de la familia Martínez quedó al descubierto. El mandatario estatal ha dejado claro que el bloqueo de más de 30 horas no tuvo origen en un reclamo legítimo sobre la ley de agua ni en una demanda agrícola, sino en un objetivo político, donde intervinieron Nacho Mier y su hijo, además del propio Martínez Fuentes, quien, como “campesino”, encubre actividades ilícitas.
DE CAMBIO DE DIRIGENCIAS Y COCHUPOS
Este fin de semana fue determinante para los cambios en las dirigencias del PRI y del PAN, tanto estatal como municipal.
Vamos por partes:
La renuncia de Xiclalic Ceja al OMPRI nacional y su inminente registro para la renovación del CDE del tricolor indican claramente que es la candidata elegida. No obstante, Lorenzo Rivera Nava no suelta el proceso. Este domingo, en el rancho de La Ciénega Larga en Chignahuapan, reunió apoyos de diversos personajes, seccionales y representantes de los sectores del viejo partidazo.
Lo cierto es que la próxima dirigencia estatal del PRI quedará entre ellos dos; solo falta saber en qué orden serán presentados.
Por otro lado, el PAN de Mario Riestra nuevamente se salió con la suya: su gente se quedó con el comité municipal de la capital.
Mostraron músculo interno, sí, pero hacia afuera quedó claro que Riestra sigue actuando como terrateniente, y que en el blanquiazul las decisiones seguirán tomándose conforme a lo que más le convenga a él, y no a la militancia.
Lástima. En Puebla, la oposición sigue siendo a modo.
