ENTRE EL “NO SOMOS IGUALES” Y EL “SÍ LO SOMOS” DE ADÁN AUGUSTO

La presunta relación de Adán Augusto con ‘La Barredora’ pone en jaque el discurso de la 4T. ¿Se desmorona el “no somos iguales”?

Adán Augusto López

Por Ismael Bermejo

En El Confesionario se escucha que una de las mayores crisis en el gobierno de la 4T está ocurriendo en estos momentos, producto de su relación con el crimen organizado.

El caso del senador Adán Augusto López Hernández y su presunta vinculación con el grupo delictivo denominado ‘La Barredora’ en el estado de Tabasco es una muestra de que la narrativa de Morena —aquella que tanto pregonó el expresidente Andrés Manuel López Obrador de “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo, porque no somos iguales”— se ha desmoronado. Quedó solo en palabras. Fue un discurso que muchas mexicanas y mexicanos creyeron; sin duda, fue la bandera que les dio el triunfo en 2018 y que ahora se está deshaciendo, a pesar de los intentos de defensa por parte de algunas de sus figuras, principalmente los políticos ‘viajeros’ —Noroña, Delgado, Monreal y, sobre todo, la joya de la corona, ‘Andy’ López Beltrán— quienes nuevamente caen en contradicciones respecto a sus propios postulados, profundizando así la crisis de su partido.

Pero volvamos con Don Adán: exgobernador de Tabasco, exsecretario de Gobernación y excandidato a la presidencia de México, todo ello bajo las siglas de Morena.

De acuerdo con la última medición de la empresa Indicadores SC, realizada en 46 municipios durante la última semana de julio, la percepción de que el senador tabasqueño está muy involucrado en la detención de Hernán Bermúdez, su exsecretario de Seguridad, es alta. Sobre todo, se cuestiona el hecho de que no supiera de las andanzas de su excolaborador y amigo con el crimen organizado.

Según el estudio, el 75 por ciento de los encuestados considera que Adán Augusto sí estaba enterado de lo que hacía Bermúdez. Solo el 25 por ciento opina que no sabía nada. También se preguntó si consideran que este caso es aislado o si hay más dentro del gobierno de la 4T, y el 67.3 por ciento respondió que hay más casos como este en la administración actual.

En cuanto al impacto que este caso puede tener en la imagen de Morena, el 27.6 por ciento de los encuestados considera que la afectará mucho; el 15.6 por ciento, que algo; el 30.6, que poco; y el 26.3 por ciento, que nada.

Lo cierto es que, aunque no quieran verlo o lo sigan negando con argumentos como “con el PRIAN fue peor”, “no somos iguales” o “todo es culpa de Calderón”, el gobierno de la Cuarta Transformación vive su peor crisis política y de credibilidad tras siete años en el poder. Y, de acuerdo con expertos, Estados Unidos tiene más información respecto a las relaciones entre políticos de Morena y la delincuencia organizada.

También en El Confesionario se escucha que seguir negando y justificando lo indefendible es un grave error en la edificación del segundo piso de la 4T. Y si no, al tiempo.

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