NI MÁRTIR NI ACTIVISTA: RENATO ROMERO ES UN OPERADOR POLÍTICO

Renato Romero gusta de envolverse en la bandera de la defensa del agua y, con ese argumento, ha encabezado diversos actos ilegales. Cómo olvidar los bloqueos en la autopista México–Puebla por varias horas

RENATO ROMERO

Por Ismael Bermejo

El Confesor sí tiene memoria y ubica perfectamente a Renato Romero como un asesor político en Puebla, que principalmente gusta de cerrar calles y carreteras bajo el pretexto de apoyar a grupos de activistas.

Vamos por partes. Ayer fue puesto en libertad tras un cambio en la medida cautelar; es decir, debido a la petición del titular de la SEGOB, podrá llevar su proceso legal vigente desde casa.

Renato Romero gusta de envolverse en la bandera de la defensa del agua y, con ese argumento, ha encabezado diversos actos ilegales. Cómo olvidar los bloqueos en la autopista México–Puebla por varias horas, con todo lo que eso implica: pérdidas económicas, vuelos cancelados, consultas médicas perdidas, ausencias laborales… un gran etcétera.

Este hombre también ha estado envuelto en agresiones a trabajadores, destrucción de infraestructura y, como ya lo mencionamos, en daños millonarios a ciudadanos, empresas y servicios esenciales.

La historia no miente. Tan solo una de sus más recientes protestas, motivada por intereses personales y no del pueblo, provocó pérdidas económicas superiores a los 30 millones de pesos por día, afectó a miles de transportistas y usuarios, y puso en riesgo la vida de personas atrapadas en el caos vial.

Su detención no es una violación a la libertad ni tampoco un acto fuera de la ley. La Fiscalía General del Estado lo detuvo por despojo agravado y daño en propiedad ajena.

En El Confesionario, las voces se preguntan:

¿Renato Romero es activista o delincuente?

¿Es un “defensor del agua” o la cabeza de un grupo que ha cometido actos ilegales, ha afectado a miles de personas y ha saboteado infraestructura pública?

De acuerdo con la lógica ciudadana y social, el vandalismo disfrazado de activismo no es legítimo. Y bajo el pretexto de oponerse a una obra hidráulica legal y con permisos, Romero realizó actos violentos: ocupación ilegal de predios, quema de tuberías, agresión con piedras, amenazas a trabajadores y bloqueos que paralizaron durante horas la autopista México–Puebla.

En síntesis, Renato Romero no es una buena persona. Su móvil ha sido personal y económico. Nunca ha tenido como prioridad defender derechos, sino imponer su voluntad de manera violenta.

Habrá que recordarle a él, y a quienes lo defienden sin hablar con la verdad, que en Puebla los derechos se defienden con la ley, no con bloqueos, piedras ni amenazas.

Algunos datos duros sobre “Don Renato”:

  • Su bloqueo de más de 10 horas en la autopista México–Puebla provocó pérdidas superiores a los 30 millones de pesos por día, principalmente en el sector transporte y logística.
  • Según la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), cada hora detenida de un tractocamión cuesta entre 1,200 y 2,000 pesos.
  • Por esa vía circulan diariamente más de 20 mil vehículos, muchos de ellos de carga pesada.
  • Empresas como Volkswagen y Audi reportan pérdidas millonarias ante cualquier interrupción en la cadena de suministros.

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