QUIÉN LE FALLÓ AL ALCALDE CARLOS MANZO

Por Ismael Bermejo
En El Confesor lamentamos profundamente la artera ejecución del presidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo, ocurrida la noche del pasado sábado en pleno festejo del Día de Muertos.
La acción de sus asesinos demuestra la violencia extrema con la que la delincuencia organizada opera en el país, sin importar el lugar ni las víctimas. Ya sea en la oscuridad de la noche, en centros comerciales, calles, avenidas o incluso —como en este caso— en un zócalo repleto de familias, los criminales actúan con total impunidad.
La muerte del alcalde de Uruapan se da en un contexto de combate frontal a los grupos delictivos que operan en Michoacán. Manzo no temía enfrentarlos: fue su promesa de campaña y su compromiso desde que fue diputado federal independiente.
Días antes había solicitado apoyo federal. Sabía que incomodaba a delincuentes e incluso a políticos, pero no le importaba; sin embargo, la ayuda nunca llegó.
Por eso hoy cabe preguntarse:
¿Quién le falló a Carlos Manzo y al pueblo de Uruapan?
¿El Estado? ¿La Federación? ¿O ese ambiente de impunidad que pretende minimizar los hechos y repetir que “todo está bien” en el país?
La realidad es que el Estado falló y dejó morir al presidente municipal.
¿Qué pasará ahora?
¿Se mantendrá el mismo discurso de cada mañana o, de una vez por todas, se enfrentará a la delincuencia con estrategia e inteligencia?
Resulta increíble que, hasta el mediodía del domingo, funcionarios estadounidenses ya se hubieran pronunciado sobre el asesinato, antes que nuestras propias autoridades.
Si como sociedad dejamos pasar este crimen, estaremos condenados a seguir a merced de la delincuencia.
Y eso, sin duda, nadie lo quiere.
”Tengo mucho miedo, pero tengo que acompañarlo de valentía, no nos queda de otra… No quiero ser un presidente municipal más de la lista”, Carlos Manzo. QEPD.
