TLÁLOC NO DA TREGUA A LOS TRES ÓRDENES DE GOBIERNO

Por Ismael Bermejo
En el Confesor ya se había advertido sobre lo extremo que sería el clima en este 2025, y no porque seamos adivinos, sino porque así lo señalaban expertos climatológicos del país y del mundo.
Durante los primeros meses del año se registraron las temperaturas más altas en la entidad poblana y en el resto del territorio mexicano. Cómo olvidar esas noches por arriba de los 20 grados en la capital poblana.
El calor intenso, que invariablemente trajo consigo sequía en todo México, generó las primeras pérdidas entre campesinos, agricultores y ganaderos. Por igual se vieron afectados quienes cuentan con varias hectáreas como aquellos que solo poseen una parcela.
Por otro lado, el dios Tláloc llegó con toda su furia durante los primeros días de junio, trayendo consigo inundaciones, granizadas, desbordamientos de ríos y lagunas, además de deslaves en cerros y colinas en todo el país.
La Sierra Norte, la Nororiental, la Negra y hasta la Mixteca se han visto impactadas por las torrenciales lluvias y las consecuencias de las precipitaciones pluviales. Ahí están las imágenes de la comunidad de La Galarza, en el municipio de Izúcar; las de Ajolotla, en Chignahuapan; las de diversas colonias de la capital poblana, o las más recientes del centro de Atlixco, San Andrés y San Pedro Cholula.
Lo peor es que las lluvias apenas comienzan. De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, la temporada de huracanes 2025 inició oficialmente el 1 de junio y finalizará el 30 de noviembre. Según el sistema, se espera un rango de 13 a 19 tormentas con nombre (vientos de 63 km/h o superiores). De estas, se pronostica que entre 6 y 10 se convertirán en huracanes (vientos de 119 km/h o superiores), incluyendo entre 3 y 5 huracanes mayores (categorías 3, 4 o 5, con vientos de 179 km/h o superiores). La NOAA tiene un 70 % de confianza en estos rangos.
De ahí la importancia de que los tres órdenes de gobierno cuenten con dos elementos fundamentales: sistemas de Protección Civil capacitados, con equipos y herramientas necesarios y modernos, además de seguros adecuados contra desastres naturales.
Aunado a lo anterior, se requieren autoridades sensibles que respondan con estrategias y prontitud ante los siniestros, como ha sucedido en el estado con el gobernador Alejandro Armenta, el alcalde Pepe Chedraui y presidentas y presidentes municipales como Ariadna Ayala, Lupita Cuautle, Bety Sánchez, Omar Muñoz y Juan Rivera, por citar solo algunos.
Las lluvias continuarán, y con ellas las inundaciones, deslaves y granizadas. Lo importante es seguir teniendo capacidad de apoyo y respuesta para los afectados.
