UNAM y la trampa que manchó su historia

En El Confesionario se escuchan voces que se preguntan si el penoso incidente registrado durante el proceso de admisión de la UNAM

UNAM y la trampa que manchó su historia

UNAM y la trampa que manchó su historia

En El Confesionario se escuchan voces que se preguntan si el penoso incidente registrado durante el proceso de admisión de la UNAM terminó por manchar los 115 años de prestigio e historia académica de la Máxima Casa de Estudios del país.

La aplicación del examen de admisión para el próximo ciclo escolar, realizada por primera vez bajo un formato completamente en línea, terminó convertida en un escándalo. Además, vulneró los sistemas de seguridad de la empresa encargada del proceso y golpeó directamente la credibilidad de la institución.

Ante estos hechos, la Universidad Nacional Autónoma de México suspendió temporalmente el proceso de inscripciones. Por eso, anunció la creación de una comisión especial para revisar lo ocurrido.

Las alertas se encendieron cuando las autoridades universitarias detectaron un incremento atípico en el número de aspirantes que obtuvieron puntajes perfectos.

A partir de ese momento, la noticia recorrió el país.

Lo que debía representar un avance tecnológico para modernizar el proceso de selección terminó convertido en un caso de presunto fraude. Así se abrió la puerta a sospechas sobre el uso indebido de herramientas de inteligencia artificial y otros mecanismos para vulnerar el examen.

Más de 158 mil aspirantes presentaron la evaluación mediante esta nueva modalidad. Este sistema, hoy queda claro, fue incapaz de resistir los ataques de quienes encontraron la forma de romper sus mecanismos de seguridad.

Las anomalías fueron particularmente evidentes en carreras como Medicina y diversas áreas de Ciencias. En ellas, históricamente los puntajes perfectos son excepcionales. En esta ocasión, registraron un incremento fuera de toda lógica estadística.

Frente a este escenario, el rector Leonardo Lomelí Vanegas integró una comisión técnica interdisciplinaria de 16 especialistas, encargada de auditar el proceso y determinar la validez de los resultados.

Hasta el momento, la UNAM ha cancelado más de 3 mil exámenes, lo que representa aproximadamente el 2 % del total de evaluaciones aplicadas.

Pero el verdadero daño no se mide únicamente en cifras.

Lo que realmente fue vulnerado es uno de los activos más valiosos de la Universidad: su prestigio.

Las irregularidades detectadas ya dieron origen a denuncias penales contra empresas que presuntamente ofrecían servicios para alterar o facilitar la aprobación fraudulenta del examen.

Mientras tanto, el proceso de inscripción para los estudiantes de nuevo ingreso permanece suspendido. Se está a la espera de que las autoridades definan si los resultados serán anulados de manera general o si se aplicarán medidas extraordinarias para garantizar la equidad del proceso.

La gran discusión ya no gira únicamente en torno al examen.

La verdadera pregunta es otra.

¿Falló la tecnología o falló la ética?

Porque ninguna plataforma digital, por sofisticada que sea, puede sustituir los valores, la honestidad y la responsabilidad de quienes deciden utilizar el conocimiento para hacer trampa.

La inteligencia artificial, por sí sola, no vulneró el examen.

Lo hicieron personas que decidieron utilizarla para obtener una ventaja indebida.

Y esa diferencia resulta fundamental.

Porque los sistemas pueden fortalecerse.

La confianza, en cambio, tarda muchos años en construirse… y apenas unos minutos en perderse.

La UNAM enfrenta hoy uno de los episodios más delicados de su historia reciente.

Superar esta crisis no dependerá únicamente de corregir un examen.

Dependerá de recuperar la confianza en una institución que, durante más de un siglo, ha sido sinónimo de excelencia académica para México.

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