EL NUEVO PRIMO INCÓMODO DEL SEXENIO

Por Ismael Bermejo
En el confesionario se sabe que algunos familiares (hermanos, primos, sobrinos, etc.) dentro de los gobiernos, en cualquiera de sus entes —federal, estatal o municipal—, pueden resultar cargas o sencillamente incómodos para los gobernantes en turno, sobre todo aquellos con aspiraciones prolíficas. Tal es el caso del senador Ignacio Mier Velazco, el nuevo primo incómodo de este gobierno.
Y es que al exaspirante a la gubernatura de Puebla no le ha caído el veinte de que, por lo menos durante los próximos seis años, no será su tiempo, y que su sueño de ser mandatario estatal está muy, pero muy lejano.
A Nacho Mier se le conoce como un político perverso y definitivamente su mano estuvo muy presente en los últimos días, con la filtración de listas y generando ruido donde no lo hay.
El nuevo “primo incómodo” sabe en qué momento generar ruido, polémica y tratar de perjudicar el desempeño del gobierno, sembrar dudas o malos entendidos donde no existen, con el afán de desestabilizar la política del estado.
Su desesperación por no tener reflectores en el ámbito local y mucho menos en el nacional —ya que su mentor y padrino, Adán Augusto, está más quemado que lanchero de Acapulco— es evidente.
A Nacho Mier también le pesan las decisiones que su partido ha tomado en el sentido de que, para el proceso de 2030, el nepotismo será erradicado. De ahí su desesperación por tener reflectores a como dé lugar.
Y si la historia prolífica no miente, a los “primos incómodos”, por lo menos en Puebla, nunca les ha ido bien; ahí está el caso de Jorge Morales Alducin, pariente del entonces gobernador Melquiades Morales Flores.
El senador morenista no soporta que el gobernador Alejandro Armenta muestre civilidad y respeto con otros actores políticos; de ahí la filtración de una supuesta “lista negra” de funcionarios investigados por la Secretaría Anticorrupción.
Frases que de inmediato se escucharon como:
—“No dividirán ni distraerán al movimiento”, o bien
—“Allá esa persona que tiene la costumbre de, cada sexenio, hacer lo mismo”,
sin duda van dedicadas a él.
Al nuevo “primo incómodo” nada le sale bien. Su estrella definitivamente se apagó a finales del año pasado, pero parece que no se ha dado cuenta. Sus intrigas, filtraciones y actos perversos —que son parte de su esencia política— ya no tienen efecto alguno. Que alguien se lo explique, porque su único futuro está en México, concretamente en el recinto del Senado.
