EL OTRO DATO

Hay encuestas que sirven para medir el ánimo de los ciudadanos y hay otras que, sin proponérselo, sirven para medir el entusiasmo de los equipos de campaña. La de Parametría sobre Puebla capital parece estar cumpliendo ambas funciones.
El dato que circuló con mayor entusiasmo fue contundente: Pepe Chedraui aparece como el perfil mejor posicionado entre los aspirantes de Morena. Encabeza varios indicadores y registra 39.3% de opinión positiva, 39.5% de disposición a votar y 40% en conocimiento del municipio. Hasta ahí, todo parece indicar que alguien ya debería ir preparando las invitaciones para la toma de protesta de 2027.
Pero hay un pequeño detalle. De esos que suelen arruinar una fiesta cuando alguien decide leer completa la encuesta.
Cuando se pregunta específicamente quién debería ser el candidato de Morena, Chedraui obtiene 21.9%. Es decir, casi ocho de cada diez entrevistados no lo colocan como su primera opción dentro de ese rubro.
Conviene no llamar automáticamente a ese 78.1% “rechazo”, porque no necesariamente lo es: ahí caben quienes prefieren a otro aspirante y quienes todavía no tienen una decisión. Pero tampoco parece prudente convertir el 21.9% en un cheque en blanco.
La diferencia entre ser el personaje más conocido y ser el candidato que una mayoría quiere ver en la boleta es precisamente la diferencia entre popularidad y consenso.
Y ésa no es una diferencia menor.
Chedraui tiene una ventaja evidente: hoy es el alcalde y, por tanto, tiene exposición, conocimiento y presencia institucional. Pero una candidatura no se decide únicamente con la pregunta de quién es más conocido. Morena tendrá que valorar también quién puede construir unidad, generar adhesiones y llegar a la elección con menos pasivos que activos.
La encuesta, entonces, no corona a nadie. Apenas toma una fotografía.
El problema comienza cuando los fotógrafos empiezan a confundirse con notarios.
Porque si el equipo del alcalde ya interpreta el 39.3% como certificado de sucesión y el 21.9% como una simple nota al pie, quizá está mirando la encuesta al revés.
La verdadera pregunta para Chedraui no es si hoy encabeza la medición.
Es si puede convertir ese 21.9% de preferencia morenista en una mayoría política.
Ahí comienza otra historia.
Y, hasta ahora, esa historia todavía no está escrita…
