HABEMUS NUEVO PODER JUDICIAL
El nuevo Poder Judicial en México surge con baja participación ciudadana y dudas sobre su legitimidad. ¿Valió la pena el cambio?

Por Ismael Bermejo
El Confesor destaca una elección sin contratiempos, pero también con poco interés ciudadano. El cambio en el Poder Judicial ya es un hecho, no hay vuelta atrás, pero vale la pena preguntarse: ¿a qué costo se alcanzó el objetivo principal?
Los nuevos integrantes de uno de los tres poderes en México llevarán la etiqueta de haber participado en un proceso histórico y novedoso. Eso nadie se los podrá quitar. También cargan con el compromiso de hacer las cosas de manera distinta, en beneficio de las y los ciudadanos.
En El Confesionario se escuchan muchas voces que cuestionan si la decisión del expresidente López Obrador de terminar con la clase judicial y renovarla mediante elección fue realmente acertada.
Desde un inicio, la escasa participación, la falta de información clara por parte del INE, y el hartazgo social hacia algunas acciones de la 4T, hicieron que las candidaturas de quienes arribarán en pocas semanas al tribunal —como jueces o magistrados— quedaran en entredicho.
Las urnas, no solo en Puebla, sino en gran parte del país, estuvieron vacías. El porcentaje de participación fue insulso, muy por debajo de lo esperado, a pesar de que se sabía que no habría una votación copiosa.
Sí, era necesario renovar de raíz al Poder Judicial. También lo era acabar con las viejas prácticas en la impartición de justicia. Sin embargo, la manera en que el grupo en el poder decidió llevar a cabo este cambio no fue la más adecuada, como quedó evidenciado este domingo.
Las y los jueces y magistrados electos, como diría el clásico, “haiga sido como haiga sido”, deberán demostrar en una primera instancia que no responderán a intereses partidistas, y que sus decisiones estarán guiadas por la ley y el bien común.
La elección ya quedó atrás. La baja participación es un hecho. Los nuevos funcionarios del Poder Judicial ya están ahí. Ahora, solo queda esperar que todo esto haya valido la pena, como se dice, para fortalecer la democracia en México.
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LA CIGÜEÑA LLEGA A CUAUTLANCINGO
El sábado pasado, el presidente municipal Omar Muñoz Alfaro y su esposa tuvieron la dicha de convertirse en padres. El pequeño Omar es un bebé esperado con mucho cariño y amor. Seguramente, como decían las abuelas, “traerá torta bajo el brazo”.
Desde este espacio, enviamos una afectuosa felicitación a toda la familia. ¡Enhorabuena!
