Julio Lorenzini, el chapulín cholulteca vuelve a las andadas
En el Confesionario hay un personaje gris, patético y perdedor que está perfectamente identificado. Nos referimos a Julio Lorenzini.

Por Ismael Bermejo
En el Confesionario hay un personaje gris, patético y perdedor que está perfectamente identificado. Nos referimos a Julio Lorenzini, quien en épocas no electorales se esconde, desaparece del escenario político local, pero cuando sabe que se acerca un nuevo proceso electoral reaparece para dar el salto, como todo un chapulín.
“Chapulinear” es lo que mejor sabe hacer. Lo ha hecho del PRI al PAN y del PAN a Morena, dejando en cada salto malestar, desencanto y un mal sabor de boca tanto para los partidos que lo postulan como para quienes alguna vez pensaron en él como una opción para una diputación local, una diputación federal o incluso una alcaldía.
En todos los casos, su historia gira alrededor de Cholula. Y ahora, nuevamente, pretende regresar como candidato, esta vez bajo las siglas del PAN.
Por cierto, este personaje, hace algunos años, tras un fallido proceso electoral municipal, robó la identidad gráfica de El Observador. Junto con su equipo se apropió del diseño, los colores, la tipografía y prácticamente toda la imagen de El Observador de Cholula. Desde ese espacio que hizo suyo de manera indebida, se ha dedicado a denostar a propios y extraños.
Es importante que el PAN, Morena, el PRI e incluso Movimiento Ciudadano conozcan la clase de personaje que es Julio Lorenzini. Al menos desde este espacio seguiremos muy de cerca todas las nuevas fechorías que, seguramente, volverá a protagonizar.
Pobres de las y los habitantes de San Pedro Cholula. Este pillo, este remedo de político local —un mal chiste, pues— ya volvió a asomar la cabeza e incluso ha comenzado a pintar bardas con su nombre.
Además, no hay que olvidar la denuncia en su contra por el presunto delito de violencia familiar. Tampoco que ha protagonizado diversos episodios de confrontación con mujeres, ni los señalamientos por conducir en estado de ebriedad e intentar evadir la justicia.
El tiempo de los “chapulines” ha llegado y personajes como Lorenzini lo saben. La diferencia es que hoy el electorado está más atento que nunca y busca autoridades capaces, con buena reputación y, sobre todo, que no lleguen al cargo para llenarse los bolsillos.
Las y los cholultecas ya conocen las consecuencias de elegir malos gobiernos; ahí están los antecedentes de varios expresidentes municipales.
Aquí, en El Observador, estaremos muy atentos para que las y los cholultecas no vuelvan a caer en los engaños de este personaje, un auténtico “encantador de serpientes”
