Pedro Antonio Martínez, el hombre de acero en la Judicatura

Pedro Antonio Martínez, el hombre de acero en la Judicatura

EL CONFESOR

Por Ismael Bermejo

En el Confesionario está muy claro que, después de algunos meses al frente del Consejo de la Judicatura, el presidente Pedro Antonio Martínez Hernández ha llegado con la intención de erradicar malas prácticas y combatir la corrupción dentro de este importante órgano de impartición de justicia.

La actitud, el desempeño, la voluntad y el ímpetu que ha mostrado en sus primeros meses en el cargo, con el objetivo de terminar con viejos vicios en los juzgados, ya lo colocan como “el abogado de acero”.

Los datos ahí están. Después de recorrer el estado de norte a sur, comenzaron las inhabilitaciones, sanciones y suspensiones temporales de escribientes, jueces municipales, funcionarios civiles y penales, por mencionar algunos casos. A varios de estos “angelitos” se les detectaron malas prácticas como solicitudes de dinero a cuentas personales, irregularidades en trámites y abusos de funciones, sin dejar de lado a funcionarios presuntamente coludidos con integrantes de la delincuencia organizada.

Todo lo anterior refleja una política de cero tolerancia a la corrupción. No hay duda de que las acciones encabezadas por Pedro Antonio Martínez han generado una nueva dinámica de orden y disciplina entre quienes integran la Judicatura.

Los cambios de adscripción, las inhabilitaciones y las suspensiones demuestran que al presidente no le tiembla la mano y que la única línea marcada es el combate frontal a la corrupción.

Hay que recordar que, desde sus primeras declaraciones al asumir el cargo, dejó clara su postura:

“ No venimos a quedar bien con nadie y nos centraremos en el combate a la corrupción”.

Para Martínez Hernández, una de las prioridades ha sido impulsar una reestructuración profunda y minuciosa del aparato de justicia poblano.

La llegada de Pedro Antonio Martínez al Consejo de la Judicatura ha significado una auténtica sacudida dentro del Poder Judicial, marcando un antes y un después en el combate frontal a la corrupción. Y eso también hay que decirlo y reconocerlo. Enhorabuena, abogado.

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