México toca fondo en PISA 2025: ¿Falló el sistema?

Un fallo en el sistema, PISA 2025 vuelve a demostrar la realidad de México// Imagen especial
México vuelve a quedar por debajo del promedio de la prueba PISA 2025 de la OCDE en Matemáticas, Lectura y Ciencias.
Aunque los resultados de 2025 no representan el peor registro histórico en todas las áreas, sí confirman un problema que se arrastra desde hace más de dos décadas: millones de estudiantes no alcanzan los conocimientos básicos que necesitan para continuar sus estudios, o viéndonos más dramáticos, enfrentar los retos de la vida cotidiana.
¿El sistema educativo mexicano vuelve a quedar a deber? ¿O a qué se deben tan deplorables resultados?
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Los resultados de PISA 2025, evaluación aplicada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), colocaron a la juventud mexicana entre los países con menor desempeño de la organización.

Al promediar las tres áreas principales evaluadas —Matemáticas, Lectura y Ciencias—, México obtuvo alrededor de 403 puntos, frente a los 469 puntos del promedio de los países de la OCDE. Esto representa una brecha de aproximadamente 66 puntos.
En este sentido, México se ubicó en el lugar 37 de los 38 países miembros de la OCDE que participaron en esta edición, de acuerdo con el análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
Pero el problema no está solamente en el lugar que ocupa México frente a otros países. La verdadera preocupación está en lo que esos puntos representan dentro de las aulas.
Matemáticas: el retroceso que se acumula
En Matemáticas, México obtuvo 388 puntos en PISA 2025, siete menos que los 395 registrados en 2022.
Para el consuelo de nadie, en 2003, México alcanzó su registro más bajo en esta materia antes de 2025. Posteriormente consiguió 406 puntos en 2006 y alcanzó 419 puntos en 2009, uno de sus mejores resultados históricos. En 2012 obtuvo 413, en 2015 consiguió 408, en 2018 llegó a 409 y en 2022 descendió a 395.

Es decir, el resultado de 2025 no es el peor de toda la historia de PISA en Matemáticas, pero sí muestra que México se encuentra lejos de los avances registrados durante la primera década de participación en la prueba.
Además, el dato más preocupante es el nivel de conocimientos básicos.
La OCDE señala que en México prácticamente dos de cada tres estudiantes no alcanzan el nivel mínimo de competencia en Matemáticas. En 2025, solamente alrededor de un tercio consiguió llegar al Nivel 2 o superior.
En otras palabras, la mayoría de los jóvenes evaluados presenta dificultades para utilizar las matemáticas en situaciones que requieren razonamiento y resolución de problemas.
Lectura: tampoco hay avances suficientes
En Comprensión Lectora, México obtuvo 408 puntos en 2025, siete menos que los 415 registrados en 2022. El promedio de la OCDE fue de 461 puntos.

Aquí también resulta importante mirar hacia atrás.
México obtuvo 422 puntos en su primera participación en PISA, en el año 2000. Posteriormente descendió a 400 puntos en 2003, pero logró recuperarse y llegó a 425 puntos en 2009, el mejor resultado registrado en esta serie histórica. Después obtuvo 424 en 2012, 423 en 2015, 420 en 2018 y 415 en 2022.
Por ello, los 408 puntos de 2025 no constituyen el peor resultado de México en Lectura desde que participa en PISA. Sin embargo, sí confirman una tendencia preocupante: el país permanece muy lejos del nivel alcanzado en 2009 y tampoco consigue recuperar los resultados obtenidos hace más de una década.
La OCDE reportó que aproximadamente la mitad de los estudiantes mexicanos alcanzó al menos el Nivel 2 de competencia lectora, frente al 69% registrado en promedio entre los países de la organización.
Esto significa que una proporción importante de jóvenes tiene dificultades para identificar información, comprender ideas principales y reflexionar sobre textos de una complejidad moderada.
Y la lectura no es una habilidad aislada.

El simple hecho de comprender un texto es indispensable para estudiar Ciencias, resolver problemas, interpretar información, seguir instrucciones y tomar decisiones. Entonces, cuando esta capacidad falla, las consecuencias pueden trasladarse prácticamente a todas las áreas de aprendizaje.
Ciencias: otro foco rojo
En Ciencias, México obtuvo 414 puntos, cuatro más que en 2022, aunque el cambio no fue estadísticamente significativo. El promedio de la OCDE fue de 482 puntos.
De acuerdo con datos de la OCDE, aproximadamente 49.6% de los estudiantes mexicanos se encuentra por debajo del Nivel 2, mientras que apenas 0.2% alcanzó los niveles más altos, es decir, los niveles 5 o 6.

Aquí aparece una de las mayores contradicciones del sistema educativo mexicano: mientras el mundo avanza hacia economías cada vez más dependientes de la ciencia, la tecnología y la innovación, una parte importante de los estudiantes no está adquiriendo las herramientas científicas básicas.
El problema viene de lejos
México participa en PISA desde el año 2000. Eso significa que existe información suficiente para observar qué ha ocurrido con el aprendizaje de varias generaciones.
Y los contundentes resultados muestran que el problema no puede verse únicamente por un “mal año escolar”, sino décadas de mal aprendizaje.
En Matemáticas, México alcanzó 419 puntos en 2009, pero cayó hasta 395 en 2022 y a 388 en 2025.
En Lectura, el país llegó a 425 puntos en 2009, pero descendió a 415 en 2022 y a 408 en 2025.
En Ciencias, el mejor registro reciente fue de 419 puntos en 2018; para 2025 se ubicó en 414.
Estamos ante un sistema que ha tenido momentos de recuperación, pero que no ha conseguido sostener mejoras importantes a largo plazo. ¿Por qué?
Una generación que enfrenta un futuro más complejo
Recordemos que PISA no es un examen escolar convencional ni una prueba que determine si un estudiante aprueba o reprueba.
El objetivo de este examen es conocer hasta qué punto los jóvenes de 15 años pueden aplicar sus conocimientos a problemas de la vida real.
Por eso, los resultados representan mucho más que una calificación.

Un estudiante que no comprende un texto, que tiene dificultades para interpretar datos o que no puede resolver un problema matemático básico puede enfrentar mayores obstáculos cuando llegue a la universidad o al mercado laboral.
Y el reto es todavía mayor en un mundo donde las habilidades digitales tienen cada vez más peso.
La nueva brecha: pensamiento computacional
PISA 2025 incorporó también la evaluación del Pensamiento Computacional, una competencia relacionada con la capacidad de analizar problemas y utilizar herramientas y conceptos computacionales para resolverlos.
México obtuvo 453 puntos, frente a los 500 puntos del promedio de la OCDE.
Aunque por suerte el país no parte de cero, la diferencia vuelve a mostrar el mismo patrón: México permanece por debajo del promedio internacional en una habilidad que además de ser relativamente algo que las generaciones actuales dominan mucho más, es un conocimiento que ya debe ser muy básico hoy en día en vistas del futuro.
Entonces la premisa cambia, ya no importa si los estudiantes mexicanos saben leer, sumar o memorizar información.
La pregunta es si cuentan con las herramientas necesarias para comprender, analizar, cuestionar y resolver problemas en un mundo que cambia cada vez más rápido.

El costo de no aprender: Un futuro incierto
Detrás de cada porcentaje hay jóvenes.
Hay estudiantes que tendrán que continuar sus estudios con conocimientos insuficientes, jóvenes que competirán por empleos en mercados cada vez más especializados y una generación que deberá adaptarse a tecnologías que todavía ni siquiera existen.
Por eso, los resultados de PISA 2025 deberían ser más que una cifra dentro de un ranking.
México no obtuvo su peor resultado histórico en todas las áreas. De hecho, hubo años en los que registró puntuaciones incluso menores. Pero tampoco puede ignorarse que, después de más de dos décadas participando en PISA, el país continúa sin alcanzar los niveles promedio de la OCDE y mantiene a una proporción demasiado elevada de estudiantes por debajo de las competencias básicas.
Si el problema no comenzó en 2025, tampoco terminará con una nueva prueba.
Los resultados son el reflejo de una deuda educativa que México arrastra desde hace años: garantizar que todos los estudiantes, sin importar dónde nacieron o qué condiciones económicas enfrentan, tengan acceso a una educación que realmente les permita comprender el mundo y construir mejores oportunidades.
Porque cuando un estudiante no aprende, no solamente falla una calificación.
Falla el sistema que debía enseñarle.



