De presidentas y presidentes actuales que no tendrán cabida en 2027

En El Confesionario hay muchas voces que ya están haciendo todo lo posible por reelegirse en 2027, aunque su realidad política no les alcance

De presidentas y presidentes actuales que no tendrán cabida en 2027

EL CONFESOR

En El Confesionario hay muchas voces que ya están haciendo todo lo posible por reelegirse en 2027, aunque su realidad política no les alcance ni siquiera para impulsar a una candidata o candidato de su propio grupo.

Y en esa circunstancia se encuentran muchos alcaldes y alcaldesas de todos los partidos. Aunque también hay que decirlo: existen otros a quienes sí les alcanzará para buscar la reelección dentro de dos años.

En esta entrega hablaremos de dos casos muy particulares, ambos emanados de Morena: ella, de la Mixteca; él, de la Sierra Norte.

Y como en este espacio somos muy educados, comenzaremos por la presidenta municipal de Acatlán de Osorio, Guadalupe Lucero Bárcena, quien ganó su elección gracias al respaldo de las juntas auxiliares y al apoyo del priista Jorge Estefan Chidiac.

“Lupita”, como le gusta que le llamen, en un año y siete meses de gestión no ha logrado generar ni consenso ni aceptación entre sus gobernados.

Sus frivolidades, la falta de resultados, los lujos, las malas formas, la altanería y, sobre todo, el poco interés en el combate a la inseguridad y la escasa obra pública, han provocado que los habitantes de este municipio mixteco no quieran saber nada de ella ni de sus posibles aspiraciones futuras.

El otro caso es el que se vive en la Sierra Norte, concretamente en Chignahuapan. Nos referimos al alcalde Juan Rivera Trejo, a quien muchos en la tierra del Rey del Humanismo Blanco conocen como “El Diablo”.

Y este personaje tiene un desempeño muy similar al de la alcaldesa Bárcena. Es decir, ha demostrado que le interesa más proyectar una imagen personal, exhibir lujos y presumir excentricidades que atender los problemas de fondo de su municipio.

A este presidente municipal, sus brillantes asesores le hicieron creer que gobernar desde las redes sociales y no desde las calles era el camino correcto.

Paradójicamente, las redes sociales se han convertido en su peor enemigo. Ahí han quedado documentados gastos excesivos, celebraciones familiares ostentosas, desembolsos para festividades, ropa, zapatos y otros lujos que han generado molestia entre la población.

Ambos personajes —Guadalupe y Juan— se han convertido en un verdadero lastre para su partido. El rechazo hacia sus administraciones es evidente y el descontento ciudadano crece de manera natural, situación que hoy parece haber sepultado sus aspiraciones rumbo a 2027.

En las próximas entregas hablaremos de más casos, no solo de Morena, sino también del PAN, PT, Movimiento Ciudadano y Partido Verde Ecologista.

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